domingo, 5 de junio de 2011

PUEBLOS INDIGENAS DE LA REPUBLICA ARGENTINA Y QUE HABITARON EL SUELO ARGENTINO

 
ABORIGENES ARGENTINOS

A
ntes de la llegada de los españoles, en nuestro país habitaban grupos indígenas llamados aborígenes. La forma de vida de los diferentes grupos dependió de la zona en que vivían y de la influencia de otras tribus americanas que vivían cerca de ellos. Los aborígenes del noroeste argentino se vieron influidos por la cultura incaica del Perú. Los grupos de la patagonia recibieron nuevas costumbres de los indígenas chilenos, los araucanos. En la época de la colonia, los indios eran libres. A pesar de ellos fueron obligados a trabajar para los españoles y muchos fueron exterminados. En la actualidad existen todavía grupos aborígenes que conservan su lengua, su cultura original y sus tradiciones. La gran mayoría vive en las provincias del norte del país, como los coyas, matacos y tobas. En la provincia de Río Negro subsisten grupos de araucanos y mapuches.








Pueblos originarios
Pueblos originarios es la denominación con la que se conoce a los indígenas americanos a manera de reivindicar su cultura y sus intereses en el actual continente americano (o Abya Yala como era llamado en la idioma del pueblo Kuna), tiene un uso muy difundido por los medios progresistas en la actualidad. Esta terminología sin embargo puede hacerse extensiva para referirse a todos los habitantes de cualquier lugar del mundo cuya cultura, historia, tradiciones, cosmología y forma de vivir tengan un arraigo profundo y sean consecuencia directa del territorio que habitan, el cual es partícipe y a la vez sustento de las características mencionadas.
Nombres de algunos Pueblos Originarios
Abipón, Alacalufe, Aonikenk, Akuntsu, Arachán, Arahuaco, Araona, Atacama, Atacameño, Auca, Aymara, Bauré, Bésiro, Bohán, Caduveo, Cajún, Calchaquí, Canichana, Cavineño, Cayubaba, Chácobo, Chaná, Chango, Charrúa, Chicha, Chimán, Chinook, Chiriguano, Chono, Chorote, Comechingón, Cunco, Diaguita, Ese Ejja, Guaicurú, Guaraní, Guarasu’we, Guarayu, Huarpe, Itonama, Kaikang, Kawésqar, Kolla, Leco, Lípez, Lule-Vilela, Machajuyai-Kallawaya, Machineri, Mapuche, Maropa, Mataco, Mbyá, Minuán, Mocoví, Mojeño-Ignaciano, Mojeño-Trinitario, Moré, Mosetén, Movima, Nivaclé, Ocloya, Omaguaca, Pacawara, Paí tavyterá, Pampa, Payaguá, Payo, Pehuenche, Pikunche, Pilagá, Piratapuyo, Puquina, Quechua, Quilme, Rapa-Nui, Sanavirón, Selk'nam, Sirionó, Tacana, Tapieté, Tehuelche, Toba, Tonocoté, Toromona, Uru-Chipaya, Weenhayek, Xerente, Xokleng, Yagán, Yámana, Yaminawa, Yanomami, Yaro, Yuki, Yuracaré, Zamuco, Zo'é,Nefitas. y muchos mas
Algunos autores alegan, que en realidad los pueblos originarios en el continente americano no existen, y los descendientes de los "indígenas" migraron desde Asia hasta Abya Yala/América por medio del Estrecho de Bering. Pero es opinión reconocida generalmente, que la cuna de la humanidad estaba en África. Lo que significaria, si esta réplica fuese cierta, que no hay pueblos originarios fuera de África.
La primera inmigración en el continente Abya Yala comenzó probablemente antes de quince mil años por los pueblos que hoy llamamos originarios (pinturas rupestres, como las de la Cueva de las Manos, en la Patagonia Argentina, están fechadas alrededor de diez mil años atrás). Los primeros habitantes de una tierra o de una región son los originarios. Por otro lado; los aztecas llamaron al Continente Americano Ixachitlán que significa Lugar de Tierra Basta, y que también se relacionaba con su nación Anáhuac.
Por otro lado las palabras "indio" e "indígena" reflejan la idea equivocada de los europeos de haber encontrado en Abya Yala la costa occidental de India. Además los europeos denominan solo los pueblos originarios fuera de Europa de "indígenas" y en el sentido de menos civilizados, en tanto que en Europa no hay pueblos indígenas propiamente llamados. Sin embargo, resulta interesante el hecho de que pueden considerarse como originarios aquellos pueblos anteriores a la expansión del imperio romano, siendo la tribu o etnia que originó dicho imperio uno más de ellos.

ABORIGENES DE RIO NEGRO

Tehuelche
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Para otros usos de este término, véase Tehuelche (desambiguación).



Tehuelches o patagones (del mapundungun: chewel che "gente bravía", o tal vez de una de las etnias tehuelches llamada teushen más la palabra mapuche che, "gente, pueblo"[1] ) es el nombre genérico dado a un conjunto de etnias amerindias de la Patagonia y la región Pampeana en América del Sur, que compartían varios rasgos culturales, aunque estaban divididos en varios grupos que hablaban lenguas diferentes, algunas de las cuales estaban emparentadas entre sí. Este conjunto de etnias suele denominarse Complejo tehuelche.
En la actualidad el término tehuelche referencia a los supervivientes de la rama continental austral del grupo, autodenominados aonek'enk, centrados en las provincias de Santa Cruz y del Chubut en la Argentina. Su situación en Chile es de completa extinción, donde fueron vistos por última vez alrededor de 1927, se cree que con destino a la reserva de Camusu Aike.



Distribución aproximada de lenguas en el extremo meridional de Sudamérica en tiempos de la conquista.
La clasificación de los pueblos que poblaron la Pampa y la Patagonia es confusa, a causa de que se produjo la extinción temprana de algunos de ellos y porque las vastas extensiones impidieron que los exploradores que los reconocieron tomaran contacto con todos los grupos o, en otros casos, que las migraciones estacionales de los indígenas recorriendo grandes distancias hicieran que los exploradores sobreestimaran el número de individuos de un pueblo o el rango de distribución de una lengua. Conjuntamente con esto, la irrupción de los mapuches desde el oeste transformó profundamente la realidad cultural, mixogenizando y absorbiendo a las etnias de la Pampa y centro y norte de la Patagonia. Posteriormente la Conquista del Desierto finalmente condujo a la casi extinción de las comunidades indígenas. Además, a todo este panorama se suma el desacuerdo de los investigadores.
Federico Escalada
En su obra El complejo tehuelche. Estudios de etnografía patagónica (1949), Federico Escalada clasificó a los tehuelches de la siguiente manera:
Tehuelches insulares: en Tierra del Fuego.
Selknam (u onas).
Man(e)kenk (o haush), (aunque los mannekenk resulten mixogénicos de selknam con los no patagónidos yámanas).
Tehuelches de tierra firme:
Aónik'enk (de aonek'enk, "sureños"): desde el estrecho de Magallanes hasta Chubut en Argentina y hasta la provincia de Palena en Chile, incluyendo a los mecharnue. De lengua aoniko áish.
Chehuache-kénk: los valles cordilleranos desde el lago Buenos Aires/General Carrera y el lago Fontana hasta el lago Nahuel Huapi en Argentina y en el sector cordillerano de Osorno, Llanquihue y Palena en Chile. De lengua teushen, incluyendo a los ténesch, poyas o "vuriloches".
Guénena-kéne: desde el sur de la Provincia de Buenos Aires (sierra de la Ventana) y sudeste de La Pampa, hasta el norte del Chubut y sur de Mendoza, en Argentina y entre el Lonquimay y Osorno en Chile. De lengua gününa iájech. Junto con otros pueblos, fueron llamados puelches ("orientales") por los mapuches.
Los guénena-kéne de Escalada son el componente septentrional de los tehuelches, que fueron llamados de distinta manera por otros investigadores: tehuelches del norte (por Cox), genakenn (por Hunziker), gennaken (por Moreno) y gününa küne (por Harrington).[2]
Rodolfo Casamiquela
El antropólogo argentino Rodolfo Casamiquela revisó la clasificación de Escalada en su libro de 1965, Rectificaciones y ratificaciones hacia una interpretación definitiva del panorama etnológico de la Patagonia y área septentrional adyacente, colocando a los chehuache kénk como pertenecientes a los gününa küne[3] y a los hets y querandíes como parte de los tehuelches.
Tehuelches insulares: los onas o selknam y los manekenk o haush, en Tierra del Fuego, al noroeste los primeros (aún existentes) y en la península Mitre y bahías Thetys y Fathey, los segundos (extinguidos).
Tehuelches continentales:
Tehuelches meridionales:
Tehuelches meridionales australes (aónik'enk, patagones o chewelches): desde el estrecho de Magallanes al río Santa Cruz. De lengua aonek'o 'a'jen, aún existente.
Tehuelches meridionales boreales (mech'arn): desde el río Santa Cruz al río Chubut. De lengua teushen (téwsün). Absorbidos por sus vecinos del sur y por los mapuches.
Tehuelches septentrionales:
Tehuelches septentrionales australes (günün a künna: "gente por excelencia", son los pampas, puelches o serranos): desde los ríos Negro y Limay hasta el río Chubut por el sur, y el sur de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y sudeste de La Pampa. De lengua gününa iájech. Resistieron el avance mapuche hasta ser absorbidos. De ellos eran un subgrupo los chüwach a künna ("gente del borde de la cordillera").
Tehuelches septentrionales boreales: pertenecían a este grupo los querandíes y los puelches del norte del Neuquén. Los querandíes se hallaban, al momento de la llegada de los españoles, en la región pampeana desde el río de la Plata a Mendoza, incluyendo el sur de Córdoba y de San Luis. De lengua querandí. Se extinguieron.[4]
Estas clasificaciones prácticamente terminaron con las clasificaciones previas:
Patagones, chonekas o chonik (tehuelches meridionales)
Pampas, hets, querandíes y puelches (tehuelches septentrionales)
Idioma


Manto tehuelche. Museo de La Plata.
Las diferentes etnias conocidas con el término amplio de "tehuelches" hablaban varias lenguas pertenecientes al grupo tshonk. La lengua de los aonikenk (tehuelches propiamente dichos) parecía más estrechamente relacionada con la de los teushen (tshonk centro-oriental), éstas a su vez guardan un parentesco más cercano con las lenguas de la isla Grande de Tierra del Fuego (tshonk meridional) y algo más distante con la lengua de los gününa küne (tshonk septentrional). Escalada consideró que todo el complejo tehuelche tenía un tronco lingüístico común, que denominó ken 'gente'.
Hasta el siglo XIX se reconocían las siguientes lenguas: Los gennakenk hablaban el chulilaiagich (o günün a'ajech o puelche o gününa küne), cuya relación con las demás lenguas del grupo es discutida y a menudo se lo considera una lengua aislada a falta de más información; los "tshoneka centrales", es decir, los ubicados en la actuales provincias del Neuquén, Río Negro y el norte de la del Chubut (entre los gennakenk al norte y los aonnikenk al sur), hablaban la lengua llamada pän-ki-kin (penken) o günün a'yajič o günün a'ajech.
En la Patagonia central existía asimismo una antigua lengua de transición entre las etnias tehuelches meridionales y septentrionales, llamada tehuesh (tewsün, téushenkenk o teushen) y fue paulatinamente suplantada por las voces aonnikenk. Sin embargo, gran parte de la actual toponimia de la meseta central conserva aún hoy sus raíces tewsün, como por ejemplo el vocablo "Chupat" del cual proviene "Chubut".
Finalmente los aónikenk hablaban el idioma conocido habitualmente como tehuelche o tshoneka o aónikenk, que constituye la lengua actualmente más estudiada del grupo.
Estudios del gününa iajëch

Clasificación de las lenguas tshon según Roberto Lehmann-Nitsche.
En 1864 el misionero Friedrich Hunziker registró un vocabulario y fraseario del idioma que llamó genakenn en el área de Viedma. En 1865 el explorador Jorge Claraz recorrió desde el sur de Buenos Aires hasta Chubut siendo guiado por algunos guías hablantes del gününa iajëch, recogiendo topónimos, léxico y frases en su Diario de viaje de exploración al Chubut (1865-1866). En 1913 Roberto Lehmann Nitsche utilizó los datos recogidos por Hunziker y por Claraz para crear un vocabulario comparado de idiomas tehuelches: El grupo lingüístico Tschon de los territorios magallánicos. En 1925 Tomas Harrington recogió algunas palabras de hablantes bilingües tehuelches que publicó en 1946 en su Contribución al estudio del indio gününa küne. En la década de 1950 Casamiquela recogió de varios ancianos un vocabulario, canciones y oraciones, esbozando un análisis morfosintáctico. En 1960 Ana Gerzenstein realizó una clasificación fonética-fonológica en su Fonología de la Lengua Gününa–Këna. En 1991 José Pedro Viegas Barros esbozó una proyección morfosintáctica en Clarificación lingüística de las relaciones interculturales e interétnicas en la región pampeano-patagónica, y en 2005 desarrolló una descripción fonológica en Voces en el viento.[5]
El tehuelche es una lengua muerta. Casamiquela da nombre y apellido del último hablante de esta lengua: el señor José María Cual, muerto en 1960 a la edad de 90 años.[6]
Organización social
Aunque móviles, sus movimientos grupales solían ser circuitos, predominantemente de oeste a este y viceversa. Durante cada temporada tenían sitios donde instalaban sus campamentos, llamados aik o aiken por ellos y tolderías por los españoles y criollos.
Cada una de sus agrupaciones estaba integrada por nexos de parentesco y tenía un territorio específico de caza y recolección; los límites solían estar precisados ancestralmente por accidentes muchas veces poco notorios: una loma, un abrevadero, una hondonada, un árbol importante. En caso de que una agrupación no pudiera satisfacer sus necesidades en su propio territorio, debía pedir permiso a agrupaciones vecinas de la misma etnia para aprovechar los recursos de sus territorios; una transgresión a esta norma solía implicar guerra.
De un modo análogo, al ser fuertemente exogámicos los varones se veían obligados a buscar compañera matrimonial en otros grupos y solían practicar el trueque de mujeres. Esta norma reforzaba los vínculos de unidad étnica. No pocas veces, en lugar del trueque se practicaba el rapto de mujeres, conducta que casi siempre derivaba en guerras intraétnicas.
Religión
Como en el caso de muchas otras etnias que no desarrollaron una estructura estatal, no poseían un sistema sectario religioso (liturgia y estructura vertical) como en occidente tal cual se suele entender comúnmente, es algo antojadizo; los tehuelches, como todos los pámpidos, tenían sistemas de creencias basados en mitos, y ritos, no existiendo un sacerdocio sino el tipo de función que suele ser llamada chamanismo. Sus chamanes ejercían la medicina con la ayuda de esos espíritus.
Por otra parte los tehuelches creían en espíritus de los matorrales y en una deidad suprema que creó el mundo pero que no interviene en él. Una de las versiones cosmogónicas es el mito según el cual la deidad llamada Kóoch ordena lo confuso creando los elementos diferenciados; destaca que similarmente en Tierra del Fuego los selknam mantenían el mito según el cual el creador del mundo, es uná deidad conocida como Kénos (casi segura variante del nombre Kóoch o, en todo caso, la denominación de que ambas deidades comparte una raíz común), quien fue enviado por el espíritu Temáukel. Una vez ya creado el mundo, habría llegado a la patagonia El-lal (o Elal), hijo del gigante Nosjthej, quién creo a los tehuelches, y les enseño la creación del arco y las flechas.
Igualmente dentro de la cultura tehuelche se creía en tipo de espíritu o ser dañino llamado Gualicho, quién también está presente en la mitología mapuche más austral. Por ello, se postula que al parecer, el concepto de Gualicho habría sido introducido a la cultura tehuelche por el contacto con pampas y mapuches. Sin embargo igualmente se dice que tendría algunos elementos propios de las creencias tehuelches, por lo cual otros postulan que su origen podría provenir de este pueblo, o bien como una contrapartida de la cultura tehuelche que habría dejado su impronta en los mapuche.
Historia
Antes del descubrimiento de América
Hace 9.000 años surgió la industria Toldense, caracterizada por puntas de proyectil sub-triangulares bifaciales y raspadores laterales y terminales, cuchillos bifaciales y herramientas de hueso. Más tarde, entre los 7.000 y 4.000 años a. C., aparece la industria Casapedrense, caracterizada por una mayor proporción de instrumentos líticos confeccionados sobre láminas, probablemente como una muestra de la especialización en la caza del guanaco, lo cual también está presente en los desarrollos culturales posteriores de los patagones.
Desde ese momento y hasta la llegada de los europeos (inicios del siglo XVI) los patagones poseían un modo de vida cazador-recolector en el que hacían uso de una movilidad estacional, desplazándose en pos de las manadas de guanacos; durante los inviernos se encontraban en las zonas bajas (vegas, mallines, costas, orillas de los lagos, etc.) y durante el verano ascendían a las mesetas centrales de la Patagonia o a la cordillera de los Andes en donde tenían entre otros sitios sagrados el cerro Chaltén.
Llegada de los españoles
El 31 de marzo de 1520 Fernando de Magallanes desembarcó con sus compañeros de expedición en la bahía San Julián para pasar el invierno allí, en donde tomaron contacto con los tehuelches, a quienes denominaron como patagones, lo que fue relatado por el escribano Antonio Pigafetta. Así es como Pigaffetta describio a los mismos patagones como una mítica tribu de Patagones gigantes.[7]
En efecto, aún antes de encontrarse personalmente con ellos, aquellos exploradores quedaron asombrados por las huellas de sus pies. Ampliadas por las pieles que les servían de calzado, pies de suyo mucho más grandes que los de los europeos de entonces (para el siglo XVI la talla media de los europeos era mucho más baja que la actual, mientras que los varones patagones tenían una talla promedio superior a 1,80 m), por lo que les consideraron patones (de pies grandes); y les evocaron al gigante Pathoagón de la novela de caballería Primaleón.[8] De estructura craneal dolicocéfala como otros pámpidos, llegaron a ser famosos en la literatura europea de los siglos XVI a XIX por su gran estatura y fuerza física.
Corresponde tener muy en cuenta que entre los siglos XVI a XVIII el topónimo Patagonia era dado a todo el territorio desde el sur del estuario del río de la Plata. Esto refuerza la hipótesis de antropólogos como Rodolfo Casamiquela, según la cual los het eran también patagones.
La llegada de los españoles implicó un conjunto de cambios revolucionarios en la cultura de los pueblos originarios y los tehuelches no fueron ajenos a eso; se desataron entre ellos pestes (sarampión, viruela, gripe) que los diezmaron, particularmente a los septentrionales gennakenk.
La llegada de los mapuches
Durante los siglos XVII y XVIII comenzó además la penetración mapuche al este de los Andes, con fines de comercio y alianzas, que conllevó una gran influencia cultural sobre los tehuelches y otros pueblos, al punto que se la denomina "araucanización" de las Pampas y la Patagonia. Buena parte de los tehuelches adoptó muchas de las costumbres y lengua mapuches, mientras los mapuches adoptaban parte del modo de vida tehuelche y con ello se difuminaron las diferencias entre ambos grupos, al punto que sus descendientes se refieren a sí mismos como mapuche-tehuelches.
Cabe mencionar los nombres de los caciques tehuelches Cacapol y su hijo Cangapol que durante la primera mitad del siglo XVIII eran los caciques más importantes de la región, que se extendía desde la Cordillera de los Andes hasta el océano Atlántico, y desde el río Negro hasta el río Salado. Cangapol tenía su sede de gobierno en la zona de Sierra de la Ventana, por lo que se los conocía como «pampas serranos». Los pampas supieron aliarse con los huiliches chilenos para atacar la campaña bonaerense en 1740, deteniéndose sólo a siete leguas de Buenos Aires.
En este proceso, también hubo casos de luchas interétnicas y hacia principios del siglo XIX se libraron encarnizados combates entre patagones y mapuches a orillas del río Senguerr o Gengel, siendo aún recordada por los mapuches la Batalla de Languiñeo; otros combates se produjeron en Barrancas Blancas y Shótel Káike. En 1821 un ejército moluche apoyado por milicias chilenas, derrotó en los Vados de Choele Choel a 1800 pampas serranos y a sus caciques Ojo Lindo y Anapilco[9] A partir de ese año la ocupación mapuche formó una «cuña» entre los tehuelches; uno se vieron desplazados hacia el sur del río Negro y otros buscaron refugio en el interior de la Provincia de Buenos Aires, en los fortines argentinos.
Hacia la misma época, tribus vorogas o voroas o voroganas lideradas por un grupo de guerrilleros realistas conocidos como los hermanos Pincheira, desalojan a los tehuelches o pampas serranos, de las zonas de Salinas Grandes, Guaminí (Laguna de Monte), Carhué y Epecuén; los pampas huyeron hacia Sierra de la Ventana, antiguo asiento de gobierno del cacique Cangapol.
En 1830 los Pincheira y sus aliados voroganos dirigieron un ataque contra los pampas serranos asentados en la Sierra de la Ventana y Sauce Chico, matando a muchos de ellos, inclusive a los caciques Curitripay, que cayó junto con sus dos hijos y todos sus capitanejos, Catrileu y Lomo Colorado.
Los vorogas asesinaron a los pampas que escaparon de Sierra de la Ventana en las puertas mismas del fuerte de Bahía Blanca. En el mismo año de 1830 los voroganas habían masacrado a los pampas del cacique Tetruel, que tenían sus toldos en Curamalal, cerca de la actual Pigüé.
Esta situación culminó con la casi desaparición de los tehuelches septentrionales en las provincias de Buenos Aires, La Pampa y Neuquén hasta el río Limay, permaneciendo hacia el oeste algunos grupos günün-a-küna, que sólo se fusionaron con los mapuches después de la expedición militar del general Conrado Excelso Villegas en 1886.
Los tehuelches al sur del Río Negro tuvieron como soberana a una mujer: María la Grande.
Su sucesor Casimiro Biguá fue el primer jefe tehuelche que juró fidelidad a la bandera argentina. Sus hijos, los caciques Papón y Mulato, terminaron en una reserva al sur de Chile.
La constitución de la etnia puelche con linajes que incluían a tehuelches explica, en parte, las actitudes de ciertos jefes puelches como Catriel, Chucul, Foyel o Sayhueque, los cuales o fueron contemporizadores con los blancos y criollos o fueron considerados traidores: Catriel, de origen gennakenk, fue ferozmente muerto al combatir aliado a los blancos por otros puelches más ligados a la etnia mapuche en 1879. Entre los grupos formados por estos mestizajes, se hallaban los ranqueles o rankülches (del mapudungun rankül-che, “gente de los cañaverales”).
Para antropólogos e historiadores como Rodolfo Casamiquela (experto en la cultura patagona), se trató de una invasión en que los mapuches casi extinguieron a los tehuelches por medio de la violencia, pero el consenso actual mapuche es que se trató de un fenómeno más complejo que eso. Esta invasión mapuche ha sido usada políticamente para negar legitimidad a las reclamaciones indígenas en el sur argentino, al argumentarse que se trataría de peticiones hechas por descendientes de los invasores "chilenos" y no por descendientes de los habitantes originarios.
Complejos fueron los lazos sociales de los tehuelches con los inmigrantes galeses que desde la segunda mitad de siglo XIX comenzaron a colonizar Chubut: en general las relaciones fueron armónicas entre ambos pueblos, es así que suelen observarse en zonas del Chubut actual personas de cabellos rojizos y ojos bridados. En 1870 el cacique Biguá prometió defender a los galeses de la invasión del cacique huiliche Calfucurá.
Se sabe poco de la cultura tehuelche anterior al caballo aunque su organización socioeconómica se parecía a la de los onas de Tierra del Fuego. La introducción del caballo a principios del siglo XVIII transformó el modelo de organización social de los tehuelches: se formó en ellos un complejo ecuestre. Al igual que los amerindios de las Grandes Praderas de Norteamérica, los tehuelches también trabajaron las estepas de matorrales de la Patagonia, viviendo principalmente del guanaco y de la carne de rhea (ñandú o choique), seguida de la carne de huemul, venado, mara e incluso puma y jaguar, además de ciertas plantas (pues aunque tardíamente, aprendieron a cultivar la tierra). En cuanto a peces y mariscos, existían en ciertos casos tabúes: algunos grupos tenían, por ejemplo, prohibido el consumo de pescados. Sus grupos solían estar constituidos por entre 50 a 100 miembros.
La adopción del caballo significó una profunda revolución social en la cultura tehuelche: la movilidad que les deparó alteró las ancestrales territoralidades y modificó en gran medida el patrón de los desplazamientos, si antes del siglo XVII predominaban las trashumancias este-oeste en pos de los guanacos, a partir del complejo ecuestre tomaron gran importancia los desplazamientos longitudinales (de sur a norte y viceversa) estableciéndose extensos circuitos de intercambio: a mediados del siglo XIX los aonikenk trocaban sus pieles y moluscos por cholilas (frutillas, zarzamoras, calafates, semillas de pehuén, llao llao, brotes y cogollos de coligüe, etc.) y manzanas a los gennakenk del Neuquén, del Alto Valle del Río Negro y del llamado País de las Frutillas o Chulilaw (región delimitada aproximadamente al norte por el lago Nahuel Huapi, al este por las cordilleras bajas y morrénicas llamadas Patagónides, al oeste por las altas cumbres de los Andes y al sur por el lago Buenos Aires/General Carrera).
El caballo (que conocieron a partir de 1570), o más exactamente la yegua, pasó a ser parte principalísima de su dieta, dejando en segundo lugar a los guanacos. Los selknam de Tierra del Fuego en cambio no dieron en desarrollar un complejo ecuestre comparable.
Reservas santacruceñas
La reserva de Camusu Aike fue creada por decreto del 11 de enero de 1898 del presidente José Evaristo Uriburu, contando inicialmente con 50.000 ha (lotes 77 bis, 78 bis, 79 bis, 94 bis y 95 bis) reservadas para la concentración de tribus tehuelches. El 30 de abril de 1953 fue reducida a 30.000 ha.[10]
En 1922 el presidente Hipólito Irigoyen creó por decreto las reservas de: Lago Viedma (lotes 119-117) entre 20.000 y 25.000 ha, Lago Cardiel lote 6 y Lago Cardiel lote 28 bis. Las dos primeras fueron desafectadas en 1966 y la tercera en 1990.
Situación actual de los tehuelches
Según el inconcluso Censo Indígena Nacional de 1966-1968, había en la Argentina unos pocos descendientes de la étnia tehuelche hablantes de la lengua tehuelche. La población con linaje tehuelche que se ha mantenido más apegada de esta cultura se ubica en la meseta central de la Provincia de Santa Cruz, aunque se encuentra acriollada. El censo registro en Santa Cruz:[11]
Departamento Deseado: 28 tehuelches, ninguno hablante del aonek'o 'a'jen.
Departamento Güer Aike: 44 tehuelches, de los cuales 24 hablantes del aonek'o 'a'jen. Asentamiento de Camusu Aike.
Departamento Lago Argentino: 36 tehuelches, de los cuales 14 hablaban el aonek'o 'a'jen. Asentamiento de Cerro Índice con 5 familias (24 personas).
Departamento Lago Buenos Aires: 6 tehuelches, de los cuales 2 hablaban el aonek'o 'a'jen.
Departamento Río Chico: con 52 tehuelches, de los cuales 11 hablaban el aonek'o 'a'jen. Dos asentamientos tehuelche en este departamento: Lote 6 con 34 habitantes, y Lote 28 bis con 3 familias.
Existían además matrimonios mixtos en Tres Lagos, Puerto San Julián, Gobernador Gregores y Río Gallegos.
La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen y/o descienden en primera generación del pueblo tehuelche 4.351 personas en las provincias del Chubut y Santa Cruz. De los cuales 307 residen en comunidades. Otros 1.664 se autorreconocieron en la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos del Gran Buenos Aires. En todo el país se autorreconocieron 10.590 tehuelches.[12]
Actualmente existen en Santa Cruz los asentamientos tehuelches de:
Reserva de Camusu Aike: 3.900 ha a 180 km al Noroeste de Río Gallegos, reconocida en septiembre de 2007 con personería jurídica.[13] El censo de 1968 registró a 11 familias con 41 individuos.
Lote 6 del lago Cardiel: entre la ciudad de Gobernador Gregores y el lago San Martín.
Lote 28 bis del lago Cardiel: próxima a la ciudad de Gobernador Gregores.
Cerro Índice: a 40 km al Sudeste del lago Viedma y 50 km al sur de Tres Lagos.
Copolque (o Kopolke): se halla en la Colonia Leandro N. Alem en las cercanías de Las Heras en el Departamento Deseado.
En estos asentamientos se encuentran algunos hablantes bilingües del aonek'o 'a'jen, el resto hablan castellano.
En Chubut se hallan las reservas de El Chalía (comunidad Manuel Quilchamal, en el Departamento Río Senguer, a 60 km de la localidad de Doctor Ricardo Rojas, creada en 1916 con 60.000 ha, reducida hoy a 32.000, con unas 80 personas),[14] y de Loma Redonda (entre Río Mayo y Alto Río Senguer, con 30 personas).[15] El 17,65% de ellos son bilingües castellano-mapudungun y el resto hablan castellano. El censo 1991 solo reportó dos ancianas con recuerdos de la lengua aonek'o 'a'jen.[16]
Mapuches-tehuelches
En la Provincia del Chubut existen comunidades mestizas de mapuches y tehuelches, muy mapuchizadas, y que se autodenominan mapuches-tehuelches: Comunidad Huanguelen Puelo, Comunidad Motoco Cárdenas, Comunidad Cayún (las tres de Lago Puelo), Comunidad Vuelta del Río (de la Reserva Aborigen Cushamen), Comunidad Emilio Prane Nahuelpan (Legua 4), Comunidad Enrique Sepúlveda (del paraje Buenos Aires Chico), Comunidad Huisca Antieco (de Alto Río Corinto), Comunidad Blancura y Rinconada, Comunidad Blancuntre-Yala Laubat, Comunidad Traquetren, Comunidad Áuke Mapu, Comunidad Pocitos de Quichaura, Comunidad Paso de Indios (de Paso de Indios), Comunidad Katrawunletuayiñ (de Rawson), Comunidad Tramaleo Loma Redonda, Comunidad Laguna Fría-Chacay Oeste, Comunidad Mallin de los Cuales (de Gan Gan), Comunidad Pu fotu mapu, Comunidad Esteban Tracaleu, Comunidad Loma Redonda - Tramaleu, Comunidad Taguatran, Agrupación Indígena Mapuche Tehuelche "Gnechen Peñi Mapu" (de Puerto Madryn), Comunidad Sierras de Huancache, Comunidad Bajada de Gaucho Senguer, Comunidad Willi Pu folil Kona, Comunidad "Namuncurá-Sayhueque" (de Gaiman), Comunidad Mariano Epulef, Comunidad El Molle, Comunidad Nahuel Pan, Comunidad Río Mayo (de Río Mayo), Comunidad Organización Himun, Comunidad Rincón del Moro, Comunidad Escorial, Comunidad Rinconada, Comunidad Cushamen Centro, Comunidad Mapuche Tehuelche Trelew (de Trelew), Comunidad Pampa de Guanaco, Comunidad Sierra de Gualjaina, Comunidad Bajo la Cancha, Comunidad Aborigen Arroyo del Chalía.[17]
Existen también cuatro comunidades urbanas mapuche-tehuelches en Santa Cruz: en Caleta Olivia (Fem Mapu), Río Gallegos (Aitué), en Río Turbio (Willimapu) y en Puerto Santa Cruz (Millanahuel).[18] [19]
La Reserva Aborigen Cushamen en el Departamento Cushamen en Chubut, fue creada en 1899 para alojar a la tribu del cacique Miguel Ñancuche Nahuelquir, que fue desalojada de la zona cordillerana del Neuquén por la Conquista del Desierto. Comprende 125.000 ha y 400 familias mapuches-tehuelches.[20]


Sayhueque, rey del País de los Manzanos

En el siglo XIX vivía al norte del Nahuel Huapi el cacique Valentín Sayhueque hijo del lonco Chocorí y de una Tehuelche. El salesiano Lino Carvajal relata en su libro "Por el Alto Neuquén" que el territorio que dominaba Sayhueque estaba recorrido por el río Limay e integra "lo que se ha llamado y se llama todavía "Región de los manzanares" hasta el lago Nahuel Huapi, por la abundancia de los bosques de manzanos silvestres". Escribe Susana Yappert
(19/10/09)

En un Informe Oficial de la Comisión Científica que acompañó a los expedicionarios al Desierto en 1881 se describe el uso que los indios dan a las manzanas silvestres, presumiblemente introducidas en la región por el jesuita Nicolás Mascardi. “No podemos dejar de mencionar al manzano que introducido por los jesuitas, se ha hecho silvestre y forma, más al sur, montes enteros cuyas frutas proporcionan a los indios el material para la chicha”.

La zona descripta por los científicos Lorentz, Doerig, Niederlein, Schulz y Ebelot, se encontraba en el espacio norte de la Patagonia y a pasos de la Cordillera de los Andes, territorio que por entonces se conocía como “País de los Manzanos”.
 
En el siglo XIX ese país tenía un rey, el cacique Valentín Sayhueque (1818 aproximadamente- 1903) hijo del lonco Chocorí y de una Tehuelche. El salesiano que lo asistió durante un infarto que lo sorprendió en Chubut, Lino Carvajal, relata en su libro "Por el Alto Neuquén" que el territorio que dominaba Sayhueque estaba recorrido por el río Limay y según lo describe:  "forma lo que se ha llamado y se llama todavía "Región de los manzanares" hasta el lago Nahuel Huapí, por la abundancia de los bosques de manzanos silvestres, en medio de los cuales habitaban en pintorescos valles los belicosos indios, que obedecían en los últimos tiempos de la conquista del desierto (1880) al gran cacique D. Valentín Say Hueque (sic), cuyo último suspiro recogí yo mismo, el 8 de setiembre de 1903 en su toldería de la Piedra de Sotel, a orillas del río Genua, en el Chubut".
 
El diario El País del 20 de septiembre de 1903, anuncia la muerte del cacique y lo describe del siguiente modo: "Sayhueque fue un cacique poderoso y valiente  que se distinguió por su prestigio y su poder y más que todo por sus curiosas comunicaciones con nuestro gobierno y el de Chile, llamando en sus notas al general Bulnes "su compadre estimado" y al general Roca su distinguido y respetado amigo.

En las épocas en que las divisiones argentinas ocupaban la línea militar del Río Negro y Neuquén, se hallaba preso en poder de este cacique el intrépido explorador Francisco P. Moreno y con ese motivo el mencionado cacique envió al gobierno argentino la siguiente nota: "Si el ejército que manda el coronel Villegas quiere la guerra, mis tropas la aceptarán resueltas a defender con heroísmo el suelo y las tumbas de nuestros padres". Y más abajo proponía un tratado de paz y de armonía entre su Estado y el Estado argentino, que asegurase la misma concordia que había mantenido con la nación chilena. Después de una serie de notas y reclamaciones ante Sayhueque y el gobierno argentino  las relaciones llegaron a romperse y el cacique cumplió su promesa disponiéndose a defender su territorio.

De donde provino la guerra cuyos episodios son conocidos y que trajo consigo el derrumbamiento del poderío de este cacique, que vencido, fue a refugiarse a Chile. El padre Lino Carbajal, capellán en la Colonia 16 de Octubre, dirigió al presidente Julio Argentino Roca, el siguiente telegrama, comunicándole el fallecimiento del famoso cacique Valentín Sayhueque: "Señor presidente de la República. Habiendo asistido a la muerte del famoso cacique Valentín Sayhueque tengo el sentimiento de comunicarle su fallecimiento como cristiano, pues se le dio sepultura y se le mandó colocar una cruz de hierro. Con él desaparece el último vestigio de aquel imperio salvaje que el valeroso ejército a órdenes de vuestra excelencia, conquistó para la civilización. Tengo el agrado de saludar atentamente a vuestra excelencia. Padre Lino Carbajal".
 
También describen al rey de los manzanares el científico George Musters (1870) y Francisco P. Moreno. Del primer viaje de éste último se guarda el siguiente registro: “Shaihueque es un indio de raza pampa y araucana, bastante inteligente y digno de mandar en jefe las indiadas... es el jefe principal de la Patagonia y manda las siete naciones que viven en esos parajes: Araucanos, Picunches, Mapuches, Huiliches, Tehuelches, Agongures y Traro Huiliches”. Y cuando luego de la rendición y su entrega en Junín de los Andes y llevado a Buenos Aires, Moreno procuró lo mejor en su estadía porteña y se preocupó por su regreso a la Patagonia, que lo fue al Chubut donde pasó sus últimos años.
 
En “Viaje a la Patagonia Austral” de Francisco P. Moreno (Ed. El Elefante Blanco),  encontramos formidables descripciones de su “viaje a las Manzanas” y de las costumbres que la tribu de Saihueque tenía.  “…Saihueque vive en el ángulo que forma el Caleufú y el Yalaleú-Curú (hacen ruidos las piedras) que desaguan casi juntos en el Collón Cura, un precioso valle que se extiende al pie de la pintoresca sierra de Tchilchiuma, cuyo nombre significa ´agua que gotea´ en el expresivo lenguaje de los araucanos…Las tolderías consistían en diez grandes toldos habitados por parientes y allegados del jefe principal. La sociabilidad de aquella comarca tiene rasgos originales…de instintos generosos…mujeres hacendosas y hombres haraganes...”
Recorriendo la zona, durante una intensa negociación con los aborígenes para poder pasar a Chile, Moreno cuenta “…   Mientras tenía lugar la orgía, que sigue regularmente a las fiestas (en ellas no se emborrachan), recorrí durante varios días las rojas praderas de frutillas, los bosques de pehuén, de manzanos y de la preciosa Fitz Roya Patagónica…”
 
“El mapuche- afirma- es gran aficionado a los licores, y ésta es la causa principal de su propia extinción…”,  y menciona que beben aguardiente y la chicha de manzana. La chicha era una bebida alcohólica que en el norte argentino se obtenía de la fermentación del maíz y en el sur con la fermentación de manzanas. Un antecedente local de la sidra.

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